miércoles, abril 30, 2008

Lo que hay es lo que ves. Si no te gusta, no lo mires. Si no te gusta, sigue tu camino por otro lado y no te tropieces conmigo, no me empujes. Si no te gusta, no te quejes, que nadie te obliga a caminar junto a mi.
A veces, a mi tampoco me gusta. Pero me gustan menos las quejas, los reclamos. La paja en mi ojo y la viga en el tuyo.
Tú, tú puedes seguir por dónde mejor te parezca. Tú puedes caminar 20 pasos delante o 20 atrás. Tú puedes tomar tus vías alternativas y multicolores. Tú puedes hacer lo que quieras, menos pintarrajearme y esperar que me deje. Tú puedes hacer lo que quieras, que yo también puedo.

miércoles, noviembre 28, 2007

de los nacidos para perder .....

Me encanta Sabina. No pude ir al concierto.
Me encanta Bosé. No pude ir al concierto.
Me encanta escribir. Trabajo de Head Hunter.
Me encanta tener plata. Perdí mi tarjeta de crédito.
Me encanta mi pololo. Dejémoslo en pausa.
Me encanta dormir. Me levanto a las seis de la mañana.
Me encanta salir de las dudas. Esta duda se queda ahí junto a las otras.
Me encanta quejarme. Y me quejo con ganas.

viernes, octubre 12, 2007






"pero en la simpleza suele estar la raíz de la verdad"




jueves, octubre 04, 2007

no ordinary afternoon ....


"Me gusta esta hora del día. Me gustan los colores".

Cerca de las siete de la tarde, cuando todo es entre azul y naranjo. "La Hora Perfecta", como me enseñaron en alguna clase de lenguaje visual. Esa hora en que todo empieza a perder los límites detrás de un velo de luz mágica, en que las cosas pasan más despacio, como dejándose sentir con toda la intensidad de la calma.

La misma hora en que yo lo imaginaba, y sentía como se bajaba el telón. La misma hora en que alguna vez estuve mirando cerros multicolor en el desierto, y el orgullo se me hacía una pelotita gris que se alojaba en la mitad de la garganta.

La misma hora en que otros nosotros mirábamos por la ventana y pensábamos que eramos eternos. Y antes de rendirnos, a ratos, sí lo fuimos.


Y ahora todo está bien. Todo debería estar bien. Tengo casi todo lo que cualquiera podría querer. Y, sin embargo, todavía me hace falta.

"Si todo esto fuera verdad, yo sería una cualquiera", escribió una amiga. A veces yo soy un poquito una cualquiera. Cualquier persona, cualquier mujer.
Ese mismo año, mientras miraba cerros de mil azules y el cielo incendiándose en violetas que peleaban con rojos que se dejaban ganar; mientras me juraba no volver nunca más a ese pueblo minero, a ese pueblo que me rompía las manos y más adentro también; mientras pensaba que era tan cierto que "al lugar dónde has sido feliz, no debieras tratar de volver"; me juraba también que todo se había terminado. Las buenas obras, la buena fe, seguir creyendo en "nosotros", en cualquier nosotros. Pero no se terminó. No todo por lo menos.

No sé qué es lo que me sigue atrayendo. No sé qué es lo que me sigue hipnotizando, lo que controla mi razón, mi voluntad. Qué poder tan oscuro me deja igual que ese día, que ese año: Jurando y re jurando, pero sabiendo que no soy capaz de cumplir.

La Javiera me pregunta que cuándo ha sido importante el "por qué", cuándo le hemos hecho caso a la razón. Y me quedo sin respuesta. Soy puro corazón, me digo en tono de talla. Me falla a veces el corazón, y dejo la talla.

La vida en azul, la vida en la hora perfecta. La vida en pausa, en tregua. La antigua vida en una tarde. La nueva, todas las tardes.

domingo, septiembre 30, 2007

And I´ll Cry If I Want To 2.0

Colapsé. No como colapso siempre. O tal vez sí, igual que como colapso siempre. Vino de más, vino de menos. De más, sin duda. O también, tal vez.
Eran cerca de las tres de la tarde, y colapsé. "Aquí a los violadores les dan privilegios", dijo uno de los presos. Uno que no sé cómo se llama. Uno que tal vez nunca sepa cómo se llama.
A la salida, un hombre desdentado, oscuro, a medio terminar, me da la mano y un beso. "Él es violador", me repite el N.N., y yo, simplemente, colapsé.
Me acordé de todo lo que no me quería acordar. Sentí todo lo que no quería volver a sentir. Tanta rabia. Tanta, tanta rabia.
Jamás hubiera elegido la cárcel para ser voluntaria. Y, sin que nadie me obligara, ahí estoy. Y cada sábado es el mismo tema: ¿Se habrá muerto aquí?. Ojalá que sí. Y todo lo "católica y su buena obra del mes", se van por el caño.
Y llegué a la casa de la Flaca sin querer mucho, sin que me importara mucho tampoco. Sólo colapsé y como nunca o como siempre, quise borrarme. Quise que cualquier otra cosa pareciera más importante. Que cualquier otro sucedáneo le robara el protagonismo a un fantasma hecho de años de callarlo a machetazos, casi, casi, de raíz.
Y Pedro me fue a buscar después de quién sabe cuántos intentos de ser cualquier otra persona, de pensar en cualquier otra cosa, de tratar de ser un poco peor de lo que soy para convencerme que también puedo ser mala, que la vida no me queda tan grande y que yo no sigo siendo tan chica. Pero no pude.
Llegó y lloré. Lloré por todo lo que no puedo decirle, por todo lo que no puedo decir. Lloré por todo lo que sí puedo decirle pero sale de mi boca como el mal chiste o la gran burla de lo que llevo. Lloré por todo lo que pesa no poder ser peor, pero tener tantas ganas de serlo.
Lloré porque al final, si soy un poco peor, pero no como me gustaría.

miércoles, septiembre 12, 2007

Y ahora ....


Que quiero escribir, he dicho mil veces. Pero no me sale tan fácil hacerlo. Cada vez que lo intento me frustro, me odio, me avergüenzo, para luego leerlo mil veces, corregirlo mil veces, deshacerlo y volverlo a hacer. Llego a encontrar que puede haber ritmo, que algo se puede rescatar y me perdono y me palmoteo la espalda pensando que la próxima vez, lo podré hacer mejor.
Saber a qué dedicarle mi vida. Saber en qué gastarme la vida. Qué hacer de mi, qué hacer conmigo. Escribir. Ser cualquier cosa. Y no sé nada además que las probabilidades apuntan a que me tendré que dedicar a lo venga.

Nunca he sido buena para elegir. Nunca me ha gustado tomar decisiones porque exactamente ( y lo digo en base a un estudio empírico) la totalidad de las veces, me equivoco. Menos con Pedro. Con él no me equivoqué. Pero a él tampoco lo decidí yo. Él se decidió por mi para mi.
La vida se me está haciendo cada vez más real y yo sigo sintiendo que estoy medio soñando. Yo sigo sintiendo que todo es medio en juego.

Siempre he sentido que el mundo es un lugar demasiado frío, demasiado poco acogedor y que me hiere. Siento que la vida me queda grande, que no sirvo para estar viva y, sin embargo, heme aquí.
Terminé la práctica sin aplausos ni grandes felicitaciones. No me las merecía aunque traté de dar siempre lo mejor de mí. O casi siempre. Pero se me cumplió un sueño. Un sueñito. Entrar por esa entrada de vidrio, sacando orgullosamente mi credencial propia (bien rápido para que no se leyera las grandes letras negras que decían que no establecía relación laboral).
Y la terminé y me he dedicado a dormir sólo porque no sé qué hacer ahora. Estoy perdida. No perdida, estancada.
Y qué más da. Ya no quiero pasarlo mal y no lo voy a pasar mal y no voy a trabajar en cualquier lado (leru leru a todos). No, porque no quiero y con eso me basta.
De a dónde salió la chorita ….

miércoles, julio 25, 2007

NO BASTA

Fui al concierto de Franco de Vita. Pueden pensarlo, pueden decirlo: soy una chula y sonrío al reconocerlo.
"Soy la mejor fan" y Pedro me miraba como siempre que se enternece con mis ridiculeces.
Y canté casi todas las canciones - el resto las chamullé desvergonzada y deliciosamente - y estuve a punto de considerar el cintillo brillante por luca.
Pero lo que me pasó esa noche tuvo más que ver con esas "señales", que muchas veces no son más que coincidencias, pero que asumen un extraordinario y místico poder.
Las luces se apagaron. 28 mujeres subían al escenario con 28 velas prendidas.
Primer pensamiento: "esto me suena a presentación de fin de año de mi colegio".
Segundo pensamiento: "Ya nos pusimos shulos y a picar la cebolla".
Tercer pensamiento: "Mi segundo pensamiento está un poco de más, considerando que venir a ver a Franco de Vita tiene como principal motivo ser shulos y picar la cebolla".
Las luces siguen apagadas y de Vita habla de las 28 mujeres que han sido asesinadas en nuestro país a lo largo del año. Habla de la cobardía de aquellos que son capaces matar a patadas, a puñetazos, armados y sin más armas que sus propias manos también, a esa que les lava, que les cocina, que les cuida a los críos ... que les quiere.
Dice que esas 28 mujeres que están arriba de ese escenario están en representación de aquellas que quedaron tiradas en el suelo, muertas por los mismos que alguna vez les juraron amor. Están ahí porque se atrevieron a hablar. Están ahí porque pudieron escapar a tiempo.
La Arena Santiago en silencio ( y juro que es cierto) para atreverse a hacer ruido sólo para aplaudir a las valientes que sobrevivieron a sus maridos.
Y ahí, mi último pensamiento.
"Por eso quise ser periodista". Me acordé que lo que me motivó fue pensar que podría hablarle a tanta gente... que podría aportar en algo, que no me quedaría "inmóvil al borde del camino".
Porque no basta cantar bonito, porque no basta escribir bonito, porque no basta tener un sueldo bonito... si uno no se juega la vida por lo que cree importante.